El sector de los polígonos industriales lamenta que están “tecnológicamente obsoletos”

“No nos llega la fibra, estamos tecnológicamente obsoletos con todo lo que eso supone a efectos de competitividad y productividad”. La modernización de las redes de internet en las áreas industriales con la instalación de fibra óptica es una de las principales reivindicaciones de FEPEA, la Federación de Polígonos Industriales de Aragón, que agrupa a los más importantes de la Comunidad Autónoma.

“El año pasado el Gobierno de Aragón firmó una actuación para invertir 36 millones de euros para implantar fibra en colegios y entidades rurales, nos parece perfecto, pero se han olvidado del tejido empresarial”, reivindica Ignacio Almudévar, presidente de la entidad desde el pasado mes de mayo. Esta es una de las cuestiones que plantearon en la reciente reunión mantenida con la consejera del Ejecutivo Autonómico, Marta Gascón, dentro de una serie de prioridades marcados por la organización para los próximos meses. “Es un problema general que afecta a la mayoría de los polígonos. Por ejemplo, en los de Huesca, justo nos da la conexión para meternos a consultar las cuentas de los bancos y realizar pequeñas operaciones, pensar en un envío de seis megas de descarga es imposible”, apunta.

Una cuestión prioritaria para la entidad, que aborda una nueva etapa decidida a “dignificar” los polígonos industriales, en que “no sean espacios abandonados, muchos en Aragón nos dejamos parte de nuestra vida trabajando en ellos”, subraya. Así, proyectan entre sus objetivos avanzar en cuestiones como la seguridad, infraestructuras o impulsar la promoción de los polígonos aragoneses, que arrastran el pesado lastre de la particular burbuja que vivió el sector y desembocó en un panorama desolador, con extensiones de metros cuadrados sin ocupar y miles de naves vacías: en el año 2000 había en Aragón 35 millones de metros cuadrados de suelo industrial, cifra que se triplica en la actualidad con alrededor de 110 millones. Se estima que en torno al 43% sigue vacío.

“Los polígonos de larga trayectoria son los que aguantaron mejor la crisis, como el de la Ciudad del Transporte de Zaragoza, por ejemplo”, apunta Almudévar, mientras que los de más reciente creación que nacieron con la burbuja son los que acumulan más espacio sin explotar.Uno de los casos “extremos” es Empresarium. De sus 1.150 naves 800 están vacías, “y se da la circunstancia de que hay incluso personas que viven en ellas”, apunta el presidente de FEPEA. Si se sale al territorio, se multiplican los casos de proyectos vacíos o con una ocupación testimonial como Munébrega, en la comarca de la Comunidad de Calatayud, Orihuela del Tremedal, en Teruel, Ayerbe o PLHUS, en Huesca, entre otros ejemplos. “Nuestro mensaje es que no se debe autorizar ningún polígono industrial que se sufrague con dinero público hasta que no se llenen los que hay”.

Así, desde la entidad plantean la comunicación y promoción como uno de los ejes básicos en adelante para posicionar el suelo industrial aragonés como “tierra de oportunidad”, especialmente entre las Comunidades Autónomas limítrofes. “En Aragón se nos abre una oportunidad con Cataluña -dice Almudevar ante la inquietud que genera en el tejido empresarial el panorama político-. Algunas empresas lo han manifestado, otras no lo manifiestan pero lo sienten”.